Pocas cosas generan más fricción con un cliente que una reparación que termina costando más de lo cotizado — aunque la diferencia tenga una razón válida (una refacción extra, más horas de mano de obra), si no quedó documentada desde el inicio, el cliente lo vive como una sorpresa desagradable.
Por qué pasa esta diferencia
- La cotización se dice de palabra, sin desglose de refacciones y mano de obra.
- Durante la reparación se usan piezas adicionales que no se le avisan al cliente en el momento.
- No hay un documento que ambas partes puedan revisar si hay una diferencia después.
Cómo evitarlo
- Cotiza con el catálogo de refacciones y servicios del taller, con precio de cada pieza y mano de obra por separado.
- Muestra el total al cliente antes de empezar el trabajo, como una nota que ambos pueden consultar.
- Si durante la reparación se necesita algo adicional, agrégalo a la misma nota y avisa al cliente antes de continuar.
- Cuando el cliente autoriza y paga —en una o varias partes— esa misma nota se convierte en el registro final de la reparación.
Con Notas de Venta, la cotización y la nota final de la reparación son el mismo documento: se arma con el catálogo de refacciones y mano de obra del taller, se le muestra al cliente antes de empezar, y se puede exportar en PDF con tu logo para que quede constancia de lo acordado.
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